La posibilidad de subir los límites en autopistas de peaje, un globo sonda que no aborda el debate sobre la velocidad en nuestras carreteras.
27/11/2012 13:27:51

Pedro Javaloyes, 27 de noviembre de 2012.

Movimiento140 recuerda que en la pasada legislatura ya se aprobó una Proposición No de Ley para revisar, por obsoletos, los límites de velocidad, y reprocha que se legisle antes por el interés de las empresas concesionarias que por el interés general.

Más de lo mismo. Como un mantra recurrente utilizado a la conveniencia de los políticos con criterio oportunista, vuelve a plantearse un aumento de los límites de velocidad, esta vez, eso sí, sólo para las autopistas de peaje. En opinión de Movimiento140, Asociación que ha recogido más de 221.000 firmas pidiendo que se eleve el límite de velocidad genérico de 120 a 140 km/h, la medida sería aceptable, como demostración de que es posible circular a más velocidad sin que la siniestralidad, por ese motivo, se vea resentida (de hecho, la incidencia del exceso de velocidad en siniestros con víctimas es del 1,34%); pero sospecha que se trata de nuevo de un “globo sonda”, y que la enorme (y desproporcionada) presión de la DGT y de las asociaciones de víctimas que subsidia con medio millón de euros cada año conseguirán que todo quede en nada.

PNL innecesaria.

En esta ocasión, el mecanismo sería una Proposición No de Ley, impulsada por el diputado del PP Paco Vañó. Una PNL absolutamente prescindible e innecesaria. Movimiento140recuerda que ya en la pasada legislatura se aprobó una PNL (aprobada por unanimidad de todos los Grupos) instando al Gobierno a revisar, por obsoletos, los límites de velocidad. Nada se hizo.

Más recientemente, a principios de este año, el Ministro de Interior se mostró favorable a estudiar un aumento de los límites de velocidad en autopista y autovía, con el resultado de que lo que finalmente se hará es reducir el límite en vías sin desdoblar desde 100 a 90 km/h. Poca credibilidad tiene, por tanto, y visto lo visto la propuesta del popular Vañó.

En todo caso, llama la atención que es de nuevo una motivación de orden económico (la ruina de las concesionarias de autopistas) el criterio por el que habría de elevarse los límites en esas vías, en un intento de incentivar su uso por parte de los conductores, siendo la movilidad, en este caso, un argumento secundario.

La anterior modificación de los límites de velocidad fue en 2011, con la excusa de la factura petrolífera, lo mismo que cuando se redujo el límite de 130 a 120 km/h, en los años 70. Mucha economía y muy poco estímulo a la movilidad en la política de fijación de límites de velocidad.

Movimiento140 comparte las tesis de Vañó respecto al nulo impacto en la siniestralidad y la mejora de la productividad del país del aumento de los límites en vías de pago, pero entiende que tal argumento es extensible a miles de kilómetros de autovías diseñadas con criterios constructivos de autopista, por lo que no hay razón objetiva respecto del beneficio general que impida que el límite de 140 km/h no se extienda a aquellos tramos de autovía donde sea posible. La única diferencia sería que, en ese caso, los ingresos de las concesionarias de autopistas se verían mermados. Estaríamos, pues, ante una iniciativa legislativa creada “a la carta” de los grandes grupos constructores de España.