Pedro Javaloyes. 2 de septiembre de 2010.
Varias cosas llaman la atención en los datos de siniestralidad del verano de 2010, ofrecido con ayer bombo (autobombo, mejor dicho) y platillo por el ministro del Interior en un ejercicio impúdico de autocomplacencia . La primera, que Rubalcaba hizo la presentación antes de que se cerrase el plazo para poder hacerlo: el 1 de septiembre por la mañana, cuando, según la propia norma de la DGT, que contabiliza los muertos hasta las 24 horas posteriores al accidente, tendría que haber esperado hasta hoy, 2 de septiembre de 2010, que es justo, por ejemplo, lo que han hecho en el País Vasco.
¿A qué viene tanta Prisa, don Alfredo? Ah, claro, es que merecemos un Gobierno que no nos mienta. Ni nos entregue la información incompleta, querido Ministro. A menos que lo único importante sea el impacto mediático. Es lo que queda en las hemerotecas y en Google Noticias. Lo demás se lo lleva el viento... o no.
La segunda cosa que llama la atención: Nos comparan las cifras de este verano con las del verano de 1964. Eso es estadísticamente imposible, pero mediáticamente tentador, de nuevo. Qué fácil titular para una ciudadanía aborregada que no ha terminado de aterrizar a la vuelta de vacaciones.
La tercera cuestión que termina por encender las alarmas de lo que debería ser la Sociedad Civil es que ni un sólo medio se ha molestado en leer la información proporcionada por Interior (ojo, no por la DGT). Se habla de descensos en todos los parámetros. ¿Y en los desplazamientos? ¡Bingo! También.
En realidad, a la vista de los datos oficiales (ya ofreceré a los lectores de El Antirradar informaciones de otras fuentes mucho más solventes) es que la reducción de la siniestralidad se ha estancado, algo que a todos debería preocupar pero que nadie se molesta en comprobar. Bueno, casi nadie. Al grano sobre lo que respecta al verano 2010: en julio ha habido un incremento neto de fallecidos en carretera, por el simple hecho de que los muertos han sido un 1,5% menos, y los desplazamientos un 4,6% menos. En el total de los dos meses, nos han vendido un descenso del 4,2%, pero el descenso en los desplazamientos ha sido del 3,3%, así que el descenso REAL ha sido inferior al 1%. No es para celebrarlo tanto, desde luego.
Esto empieza a ser demasiado. Servirse de los accidentes de tráfico para medrar es algo que, antes o después, tendrá una severa respuesta por parte de la ciudadanía. Al tiempo. |